La huella de carbono en Tecnologías de la Información (TI)
Javier García
Director de Proyectos Critical Facilities
La huella de carbono asociada a las Tecnologías de la Información (TI) se ha convertido en un indicador clave para entender el impacto real de la transformación digital.
Lejos de ser solo un requisito de sostenibilidad o cumplimiento normativo, su medición permite:
Identificar ineficiencias operativas
Evaluar decisiones de arquitectura tecnológica
Priorizar inversiones con base en datos objetivos
Medir correctamente la huella de carbono en TI exige un enfoque estructurado, alineado con estándares internacionales y sustentado en información técnica verificable.
Delimitación del alcance de la medición
Toda medición confiable comienza definiendo claramente qué se va a medir. Esto implica establecer:
El perímetro organizacional
El período de análisis
Los sistemas tecnológicos incluidos
Este proceso debe alinearse con los principios del GHG Protocol, el marco más utilizado a nivel mundial para la contabilidad de gases de efecto invernadero, y con normas como ISO 14064-1, que establece los requisitos para cuantificar y reportar emisiones y remociones de GEI.
Fuentes de emisión en un Data Center
En un centro de datos, la recolección de datos se concentra en tres grandes bloques:
Emisiones directas (Alcance 1)
Generadores de respaldo: consumo de combustible (diésel) durante pruebas de mantenimiento y emergencias.
Fugas de refrigerantes: los sistemas de enfriamiento (chillers) utilizan gases con un alto potencial de calentamiento global.
Emisiones indirectas por energía (Alcance 2 – el corazón del DC)
Consumo eléctrico: el volumen más significativo de emisiones.
Se debe diferenciar entre energía de la red eléctrica
Energía proveniente de PPA (Power Purchase Agreements) o certificados de energía renovable
Emisiones indirectas (Alcance 3)
Hardware: emisiones asociadas a la fabricación y transporte de servidores, racks y baterías.
Identificación de las fuentes de emisión en TI
En lugar de tratar TI como un bloque homogéneo, es fundamental descomponerla en sistemas y activos medibles. Esto permite asignar responsabilidades claras y mejorar la precisión de los datos.
Normalmente, el análisis incluye:
Infraestructura on-premise (centros de datos y salas técnicas)
Servicios de nube y plataformas digitales de terceros
Dispositivos de usuario final
Redes y telecomunicaciones
Ciclo de vida completo del hardware
Cada componente genera emisiones por vías distintas. Mientras los centros de datos concentran el consumo energético continuo, los dispositivos de usuario impactan tanto por su uso como por las emisiones embebidas en su fabricación. En la nube, las emisiones dependen del consumo asignado dentro de infraestructuras compartidas, lo que exige entender los métodos de cálculo de cada proveedor.
Recolección de datos: la base del cálculo
La huella de carbono se calcula a partir del dato de actividad, que puede expresarse como:
Kilovatios hora (kWh) consumidos
Litros de combustible utilizados
Horas de operación
Número de equipos
Siempre que sea posible, se debe priorizar la medición directa, utilizando:
Medidores eléctricos
Sistemas de gestión de energía
PDUs inteligentes
Registros del BMS en centros de datos
Cuando la medición directa no está disponible, pueden usarse estimaciones técnicas basadas en potencia nominal, factores de carga y horas de uso. Estas son válidas siempre que estén documentadas y sean consistentes en el tiempo. La transparencia es clave para la credibilidad del inventario.
Cálculo de emisiones eléctricas: location-based y market-based
Para el Alcance 2, el GHG Protocol establece dos enfoques complementarios:
Location-based: utiliza el factor de emisión promedio de la red eléctrica local, reflejando la intensidad de carbono del sistema eléctrico.
Market-based: considera los instrumentos contractuales asociados a la energía adquirida, como contratos de energía renovable o certificados de atributos energéticos.
En entornos de TI con múltiples sedes o centros de datos, reportar ambos enfoques ofrece una visión más completa del impacto real y de las decisiones de compra de energía.
Centros de datos: eficiencia y carbono de forma integrada
En infraestructura on-premise, no basta con medir el consumo total. Existen métricas estandarizadas que permiten evaluar la relación entre energía, operación y emisiones.
Una de las más relevantes es el CUE (Carbon Usage Effectiveness), definido en la norma ISO/IEC 30134-8, que relaciona las emisiones anuales de carbono del centro de datos con la energía consumida por los equipos de TI.
Esta métrica permite:
Comparar el desempeño ambiental a lo largo del tiempo
Evaluar distintas instalaciones
Identificar si las mejoras provienen de eficiencia energética o de una menor intensidad de carbono de la electricidad utilizada
El peso del Alcance 3 en TI
En muchas organizaciones, una parte significativa de la huella de carbono de TI se encuentra en el Alcance 3, especialmente en:
Fabricación y ciclo de vida del hardware
Servicios de nube
Para gestionarlo correctamente, se requieren inventarios de activos que incluyan:
Fecha de adquisición
Categoría de equipo
Vida útil estimada
Estrategias de reutilización o reciclaje
En servicios de nube, la medición depende de la información proporcionada por los proveedores. Cada vez más hyperscalers ofrecen reportes alineados con el GHG Protocol para el sector ICT. Documentar claramente estas metodologías es esencial para interpretar correctamente los resultados.
Certificación y credibilidad ambiental
Los centros de datos están bajo la lupa por su alto consumo energético. Certificarse en ISO 14064-1 permite demostrar con rigor técnico y matemático que las declaraciones de “carbono neutral” no son greenwashing, sino compromisos respaldados por un estándar internacional.
Nuestro enfoque en Magnet
En Magnet contamos con una trayectoria sólida en integración tecnológica para infraestructuras críticas, entornos corporativos y centros de datos.
Diseñamos e implementamos arquitecturas de TI que priorizan:
La eficiencia energética
La optimización operativa
La medición real del impacto ambiental
Nuestro enfoque combina ingeniería, innovación y responsabilidad, ayudando a las organizaciones a avanzar en su transformación digital sin perder de vista sus compromisos ambientales.